Qué es una resonancia magnética y para qué sirve

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Una resonancia magnética es una prueba de diagnóstico por imagen que permite ver con gran detalle órganos, tejidos y estructuras internas sin usar radiación ionizante. Si te preguntas qué es una resonancia magnética, aquí tienes una explicación clara de cómo funciona, para qué se utiliza y qué puedes esperar antes, durante y después del estudio.

Qué es una resonancia magnética y cómo funciona

La resonancia magnética (RM) usa un campo magnético potente y ondas de radio para obtener imágenes del interior del cuerpo. El equipo alinea temporalmente ciertas partículas del organismo (sobre todo relacionadas con el agua de los tejidos) y registra la señal que emiten al volver a su estado normal. Con esa señal, un ordenador reconstruye cortes muy precisos en distintos planos.

La clave es que la RM destaca en tejidos blandos (cerebro, médula espinal, músculos, tendones, ligamentos, órganos) y, a diferencia de otras pruebas, no utiliza rayos X.

Para qué sirve una resonancia magnética

La RM se pide para confirmar, descartar o vigilar enfermedades y lesiones. Su gran utilidad es mostrar detalles que pueden pasar desapercibidos en otras técnicas, especialmente cuando el problema está en tejidos blandos o en zonas complejas.

Motivos habituales por los que se solicita:

  • Dolor persistente en espalda, cuello o articulaciones.
  • Sospecha de lesiones deportivas (rodilla, hombro, tobillo, cadera).
  • Síntomas neurológicos (cefaleas, mareos, pérdida de fuerza, hormigueos).
  • Control de tumores o valoración de masas.
  • Estudio de órganos internos en protocolos específicos.
  • Evaluación de corazón y vasos en resonancias especializadas.

Qué puede detectar una resonancia magnética

Depende de la región explorada y del objetivo clínico, pero la resonancia magnética suele ser especialmente buena para identificar:

  • Inflamación, edema y lesiones en tejidos blandos.
  • Alteraciones en discos intervertebrales, como hernias y compresiones nerviosas.
  • Lesiones de meniscos, ligamentos, tendones y cartílago.
  • Cambios en el cerebro y la médula espinal compatibles con distintas patologías.
  • Masas, quistes o cambios estructurales en órganos y tejidos.

Qué no siempre es la mejor opción

Aunque es muy completa, no siempre es la primera elección. En urgencias, por ejemplo, puede priorizarse una prueba más rápida. También hay situaciones donde otros métodos resultan más directos para valorar ciertos tipos de lesiones óseas o problemas agudos concretos. La decisión final la toma el médico según síntomas, antecedentes y sospecha clínica.

Diferencias entre resonancia magnética y otras pruebas de imagen

Es normal confundir pruebas de imagen porque todas “hacen fotos” por dentro, pero no funcionan igual ni sirven para lo mismo:

  • Radiografía: rápida, útil para huesos y algunos hallazgos torácicos, con radiación ionizante.
  • TAC (tomografía): muy rápido y excelente para determinadas urgencias y estructuras óseas; utiliza radiación ionizante.
  • Resonancia magnética: más detallada en tejidos blandos y sin radiación ionizante; suele tardar más tiempo.

No hay una prueba “mejor” en general: hay una prueba más adecuada para cada caso.

Tipos de resonancia magnética más comunes

La resonancia magnética se adapta a la zona a estudiar y al tipo de información que se necesita. Entre las más frecuentes:

  • RM cerebral: estudio de estructuras del cerebro, nervios y vasos en protocolos específicos.
  • RM de columna: cervical, dorsal o lumbar para dolor irradiado, ciática, sospecha de hernia o estenosis.
  • RM de rodilla: meniscos, ligamentos, cartílago, edema óseo y derrames.
  • RM de hombro: manguito rotador, labrum, tendones y bursitis.
  • RM de cadera y pelvis: articulación, músculos, tendones y estructuras pélvicas según el caso.
  • RM abdominal: hígado, vías biliares, páncreas, riñones y otros órganos en estudios específicos.
  • Angio-RM: visualización de vasos sanguíneos con técnicas diseñadas para ello.

Resonancia magnética con contraste: cuándo se usa y por qué

En algunos casos se administra un contraste intravenoso para mejorar la diferenciación entre tejidos o resaltar ciertas lesiones. No siempre es necesario: muchas resonancias se hacen sin contraste y aportan información suficiente.

Para qué ayuda el contraste

Suele emplearse para:

  • Evaluar la vascularización de una lesión o masa.
  • Distinguir mejor inflamación, cicatrices u otros cambios tisulares.
  • Delimitar áreas activas en determinadas enfermedades.

Seguridad del contraste

En la mayoría de personas se tolera bien. Aun así, el equipo médico valora factores como antecedentes, alergias y, sobre todo, la función renal cuando procede. Si tienes enfermedad renal conocida o dudas, lo importante es comunicarlo antes de la prueba.

Cómo prepararse para una resonancia magnética

La preparación varía según la zona y el protocolo, pero hay pautas generales que casi siempre se aplican:

  • Retira objetos metálicos: joyas, piercings, reloj, horquillas, cinturones, tarjetas, audífonos, etc.
  • Informa sobre implantes o dispositivos: marcapasos, desfibrilador, neuroestimuladores, bombas, implantes cocleares, clips vasculares, prótesis, fragmentos metálicos previos.
  • Ropa cómoda: en muchos centros te proporcionan bata; en otros, basta con ropa sin piezas metálicas.
  • Claustrofobia: avísalo con antelación. Existen medidas para hacerlo más llevadero (acompañamiento, técnicas de relajación y, en casos seleccionados, medicación pautada por un médico).

¿Hay que ir en ayunas?

No siempre. En resonancias musculoesqueléticas y muchas de columna o cerebro, suele no ser necesario. En estudios abdominales o si se prevé contraste, el centro puede indicar ayuno u otras instrucciones. Si no te han dicho nada, lo habitual es seguir tu rutina normal salvo indicación contraria.

Qué se siente durante la resonancia magnética

Una duda habitual sobre qué es una resonancia magnética es si duele. La prueba, por lo general:

  • No duele.
  • Requiere estar quieto para que las imágenes salgan nítidas.
  • Produce ruidos fuertes y repetitivos: es normal; suelen ofrecer tapones o auriculares.
  • Puede incluir instrucciones puntuales, como contener la respiración unos segundos, sobre todo en estudios de tórax o abdomen.

Cuánto dura una resonancia magnética

La duración depende de la zona y del número de secuencias:

  • Aproximadamente 15 a 45 minutos en muchos estudios.
  • Puede ser más larga si el protocolo es complejo o si se realiza con contraste.
  • Si hay movimiento (por dolor o incomodidad), algunas secuencias pueden repetirse.

Es segura una resonancia magnética

En general, sí. Al no usar radiación ionizante, es una técnica muy utilizada cuando se necesita detalle y seguimiento. La principal precaución es el metal y ciertos dispositivos médicos, porque el campo magnético puede interferir o suponer un riesgo en situaciones específicas.

Por eso, el cuestionario previo y la comunicación de cualquier implante o antecedente son parte esencial de la seguridad.

Resonancia magnética en embarazo: lo básico que se suele valorar

En embarazo, la RM puede considerarse cuando el médico estima que la información es importante y otras alternativas no aportan lo necesario. Aun así:

  • Se evalúa cuidadosamente la indicación.
  • El contraste se evita salvo que el beneficio clínico sea claro.

La recomendación siempre es individual, basada en el motivo del estudio y el momento del embarazo.

Resultados de una resonancia magnética: quién los interpreta

Las imágenes las analiza un médico radiólogo, que elabora un informe. Después, el médico que solicitó la prueba integra esos hallazgos con síntomas, exploración física y antecedentes para decidir el siguiente paso.

El tiempo de entrega del informe varía según el centro y la prioridad clínica. Si es un caso urgente, el circuito suele acelerarse; si es programado, puede tardar más.

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FAQ

Sí, es muy importante acudir en ayunas (normalmente 6-8 horas) y evitar bebidas con gas el día previo. Esto asegura que la vesícula esté distendida y que el gas intestinal no tape la visión de los órganos, garantizando un diagnóstico correcto.

Es un proceso rápido. La mayoría de las exploraciones duran entre 15 y 20 minutos. Es una prueba indolora y no invasiva, por lo que podrás retomar tu vida normal inmediatamente al salir de la consulta.

Por supuesto. Si en la ecografía se detecta alguna anomalía, nuestro equipo te orientará sobre qué especialista debes consultar (digestivo, traumatólogo, endocrino) o si es necesario realizar alguna prueba complementaria, como una resonancia magnética.

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