La analítica de tiroides es un análisis de sangre que mide las hormonas que regulan el metabolismo y, si hace falta, los anticuerpos que pueden atacar a la glándula. Es la prueba de partida ante cansancio persistente, cambios de peso sin explicación, palpitaciones o un bulto en el cuello. Aquí tienes qué valores incluye, cómo interpretarlos y cómo prepararte.
Qué incluye una analítica de tiroides
- TSH (tirotropina): la hormona que produce la hipófisis para «ordenar» a la tiroides que trabaje. Es el parámetro más sensible y suele ser el primero que se pide.
- T4 libre (tiroxina): la principal hormona que fabrica la tiroides. Se añade cuando la TSH sale alterada o hay síntomas claros.
- T3 libre: la forma más activa de la hormona. Se pide sobre todo cuando se sospecha hipertiroidismo.
- Anticuerpos antitiroideos: anti-TPO y antitiroglobulina, que orientan hacia una tiroiditis autoinmune (Hashimoto); y anticuerpos contra el receptor de TSH, característicos de la enfermedad de Graves.
En una analítica general la tiroides no siempre está incluida: si te interesa, hay que pedirla expresamente.
Cómo interpretar los resultados
La TSH y la T4 se mueven en sentidos opuestos: cuando la tiroides produce poca hormona, la hipófisis sube la TSH para estimularla, y al revés. Los rangos de referencia varían algo entre laboratorios (la TSH suele moverse aproximadamente entre 0,4 y 4 mUI/L), así que compara siempre con los que aparecen en tu informe.
- TSH alta y T4 baja: hipotiroidismo.
- TSH alta y T4 normal: hipotiroidismo subclínico. A menudo solo requiere repetir la analítica y vigilar.
- TSH baja y T4 o T3 altas: hipertiroidismo.
- TSH baja y T4 normal: hipertiroidismo subclínico, que también requiere confirmación.
- Anticuerpos positivos con hormonas normales: autoinmunidad tiroidea sin alteración de la función por ahora; se suele hacer seguimiento periódico.
Un valor aislado fuera de rango no es un diagnóstico: infecciones, algunos fármacos o el embarazo pueden alterar la TSH de forma transitoria. Por eso, ante un resultado dudoso, lo habitual es repetirlo en unas semanas.
Cuándo se pide una analítica de tiroides
- Cansancio, frío, estreñimiento o aumento de peso sin causa clara (posible hipotiroidismo).
- Palpitaciones, nerviosismo, temblor, calor o pérdida de peso (posible hipertiroidismo).
- Caída de pelo, alteraciones menstruales o dificultad para quedarse embarazada.
- Bulto en el cuello o nódulos vistos en una ecografía.
- Embarazo o deseo gestacional.
- Control de un tratamiento con hormona tiroidea (levotiroxina).
Analítica y ecografía de tiroides: cuándo se combinan
La analítica dice cómo funciona la tiroides; la ecografía muestra cómo es por dentro. Ante un nódulo o un bulto en el cuello se piden ambas, y la TSH orienta los siguientes pasos. Puedes ver qué aporta la imagen en ecografía de tiroides: para qué sirve y cuándo se pide.
Cómo prepararse para la analítica de tiroides
- La TSH no exige ayuno estricto, pero si en la misma extracción se piden glucosa o colesterol, tendrás que ir en ayunas. Revisa qué puedes y no puedes hacer antes de una analítica en ayunas.
- Si tomas levotiroxina, lo habitual es hacer la extracción antes de la dosis de ese día. Consulta con tu médico si tienes dudas.
- Avisa si tomas suplementos de biotina (vitamina B7, frecuente en productos para pelo y uñas): pueden falsear el resultado y suele recomendarse suspenderlos unos días antes.
- Para comparar controles, intenta hacerlos a una hora parecida.
Los resultados de las hormonas tiroideas suelen estar en poco tiempo; los anticuerpos pueden tardar algo más. Tienes los plazos habituales en cuánto tardan los resultados de una analítica. Y si te piden también un hemograma, aquí explicamos la diferencia entre hemograma y analítica completa.
En Clínicas Muelle Heredia puedes hacerte la analítica de tiroides con nuestro servicio de analíticas en Málaga y, si hace falta, completar el estudio con ecografía tiroidea en el mismo centro.


