El esguince de tobillo es la lesión de ligamentos más frecuente: basta un mal apoyo al bajar un bordillo o al caer de un salto. La mayoría se recuperan sin pruebas de imagen, pero hay situaciones en las que conviene descartar una fractura o una rotura completa del ligamento. Aquí tienes cómo se clasifica, cuándo pedir radiografía, ecografía o resonancia y cuánto tarda en curar.
Qué es un esguince de tobillo
Es una lesión de los ligamentos que estabilizan el tobillo, casi siempre los de la cara externa, al girar el pie hacia dentro. El más afectado es el ligamento peroneoastragalino anterior. Según cuánto se dañe el ligamento se habla de tres grados:
- Grado I: distensión sin rotura. Dolor leve, poca hinchazón y se puede caminar.
- Grado II: rotura parcial. Hinchazón y hematoma evidentes, dolor al apoyar y cierta inestabilidad.
- Grado III: rotura completa de uno o varios ligamentos. Mucho dolor e hinchazón, hematoma extenso e inestabilidad clara.
Cuándo hacer una radiografía
La radiografía sirve para descartar una fractura, no para ver el ligamento. Los médicos se guían por unos criterios clínicos (las reglas de Ottawa) y la piden cuando, tras la torcedura:
- No puedes dar cuatro pasos apoyando el pie, ni justo después ni en la consulta.
- Duele al presionar el borde posterior o la punta de los maléolos (los huesos que sobresalen a cada lado del tobillo).
- Duele al presionar la base del quinto metatarsiano (el lateral del pie) o el escafoides (cara interna del pie).
Si no se cumple ninguno de estos criterios, la probabilidad de fractura es muy baja y se puede evitar la radiación innecesaria. Si te preocupa este punto, lo explicamos en cuánta radiación tiene una radiografía.
Cuándo hacer una ecografía o una resonancia de tobillo
Las pruebas de partes blandas se reservan para esguinces que no evolucionan como se espera:
- Ecografía: valora el estado de los ligamentos externos y de los tendones peroneos, y permite explorar el tobillo en movimiento. Útil en esguinces de grado II-III o cuando hay dudas sobre la gravedad.
- Resonancia magnética: indicada si el dolor o la inestabilidad persisten más de 6 semanas, si hay bloqueos o sospecha de lesión del cartílago, edema óseo, fractura oculta o lesión de la sindesmosis (los ligamentos que unen tibia y peroné).
Tienes más detalle sobre qué aporta cada técnica en diferencias entre ecografía y resonancia.
Esguince que no se cura: causas habituales
- Lesión osteocondral: daño del cartílago del astrágalo que no se ve en la radiografía.
- Lesión de la sindesmosis o «esguince alto», más lento de recuperar.
- Rotura o luxación de los tendones peroneos.
- Inestabilidad crónica por un ligamento que cicatrizó elongado, con torceduras de repetición.
Señales para acudir sin esperar
- Deformidad visible del tobillo.
- Imposibilidad total de apoyar el pie.
- Pie frío, pálido o con hormigueos persistentes.
- Dolor muy intenso en la pantorrilla o hinchazón que sube por la pierna en los días siguientes.
Tratamiento y tiempos de recuperación
Los primeros días se controla el dolor y la inflamación con frío local, elevación y compresión. La inmovilización prolongada ya no se recomienda en la mayoría de esguinces: se protege el tobillo (vendaje funcional o tobillera) y se recupera el apoyo en cuanto el dolor lo permite. Plazos orientativos:
- Grado I: 1-2 semanas.
- Grado II: 3-6 semanas.
- Grado III: de 6 semanas a 3 meses, según la estabilidad residual.
La parte más importante para no volver a lesionarte es la rehabilitación: movilidad, fuerza de los peroneos y, sobre todo, ejercicios de equilibrio (propiocepción). Saltarse esta fase es la principal causa de esguinces de repetición. Explicamos el proceso en rehabilitación tras una lesión deportiva y cuántas sesiones suelen hacer falta en cuántas sesiones de fisioterapia necesito.
Otras lesiones que pueden confundirse con un esguince
- Fractura de la base del quinto metatarsiano, en el lateral del pie.
- Rotura del tendón de Aquiles, con dolor en la parte posterior y dificultad para ponerse de puntillas.
- Rotura fibrilar del gemelo, con dolor en la pantorrilla; la explicamos en rotura fibrilar: diagnóstico y recuperación.
- Dolor en la planta del pie que no viene de una torcedura, más propio de la fascitis plantar.
En Clínicas Muelle Heredia valoramos el esguince en consulta de traumatología, con radiología, ecografía y resonancia de extremidad inferior en el mismo centro, y seguimos la recuperación con fisioterapia en Málaga.


